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El Gran Terremoto de Lisboa y sus efectos en Aragón

El 1 de noviembre de 1755 había comenzado como otro día de Todos los Santos cualquiera. Tras sonar las campanas llamando a misa, los ciudadanos acudieron a las iglesias a celebrar la fiesta religiosa, tal y como habían hecho ya en anteriores años.

Sin embargo, ese día acabaría convirtiéndose en uno de los días más aciagos de la historia de la Península Ibérica. A las 9:30 aproximadamente un terremoto de magnitud estimada de 8.7 en la escala de Richter (el más potente del que se tiene constancia en Europa y uno de los más potentes desde que existen registros) alcanza la costa portuguesa. Durante entre 3 y seis minutos siembra la destrucción en la capital lusa. Los pocos edificios que logran sobrevivir acaban siendo pasto de las llamas en los distintos incendios originados por el gran temblor.

Terremoto de Lisboa. Ilustración de 1755

Las ondas sísmicas se propagan por España, siendo sentidas por el rey Fernando VI en el Monasterio del Escorial. Inmediatamente, se traslada a Madrid para obtener más información y tomar las medidas oportunas. Tras enterarse de la suerte de Lisboa, decide emprender una campaña de recogida de información sobre los efectos del terremoto en España.

Para ello se planteó un cuestionario que debía ser respondido por personas de mayor razón de capitales y otros pueblos importantes de España, debiendo contestar todos ellos sin dilación. Los cuestionarios partieron de Madrid rumbo a todas las regiones el 8 de noviembre, una semana tras el evento.

Las preguntas contenidas en la encuesta planteada hacían referencia a si se había sentido el terremoto, la hora, la duración, las muertes, los daños, y a señales previas del mismo.

Aunque las preguntas puedan parecer muy básicas, eran fundamentales para esclarecer también las posibles causas. En 1755 las teorías sobre los terremotos sostenían que los temblores se originaban por el colapso de grandes cavernas subterráneas o por la combustión y explosión de material inflamable en depósitos subterráneos, entre otras. El Gran Terremoto de Lisboa y su afección a tan gran extensión desmontó por completo las teorías existentes, forzando a los eruditos de la época a replantearse los orígenes de los eventos sísmicos. España aún estaba a 125 años de publicar su primera normativa de construcción sismorresistente, cosa que hizo en 1880 en Filipinas, tras otros terremotos devastadores.

106 localidades de Aragón aportan información a la encuesta, quedando reflejado en las siguientes respuestas, que se muestran en orden alfabético por localidad.

A

Abanto. «se notó un repentino movimiento de la tierra, y edificios, en los que se hallan algunas aberturas, y especialmente en la torre, de la que se hundieron unos pilaretes. Y, asimismo, que el agua de la fuente por tiempo de 24 horas salió rubicunda y turbia».

Acered. » estando mucha gente para entrar a misa mayor se notó que la Iglesia y torre se meneaban, como también muchas casas, habiendo advertido que las fuentes se enturbiaron, y que del susto han resultado grandes dolores de cabeza».

Alarba. «no se notó terremoto, ni señales indicantes».

Aldehuela de Tobed. «se notó menearse la lámpara, los asientos, y paredes de la Iglesia, habiendo caído algunos aljezones, y que dicho movimiento duró como un credo cantado».

Alhama de Aragón. «un vecino, en una sima de agua que hay en heredad suya, próxima al lugar, advirtió por tiempo de ocho días, grande ruido, y al surtir el agua, como bramidos, y que a poca distancia de dicha sima hay una peña grande que abrió el terremoto, y de ella sale una fuente, que destila una muñeca de agua, sin haberse notado cosa alguna en el lugar».

Aluenda. «a la misma hora la gente que estaba en la misa se asustó mucho, por parecerles que, con el movimiento que notaron en la Iglesia, se caía ésta, de forma que le precisó, y también al cura desde el altar salir fuera; habiendo notado lo mismo los que estaban en las casas».

Aniñón. «se advirtió temblar la tierra, y edificios».

Alcañiz, «se notó en el expresado día, durante los Divinos Oficios, por espacio de medio cuarto de hora, a las diez de la mañana, algún temblor y movimiento extraño de sus edificios y de las lámparas, y otras cosas sueltas de dichas Iglesias»…..» no causó daño alguno el terremoto en aquella villa»... «solamente se notó que algunas lámparas de dos Iglesias, Santo Domingo y Carmen, se movieron sin que entrase al parecer aire en ellas, y que algunos religiosos en el coro (por haber oído como a las diez horas de la mañana, durante los Oficios divinos) se notaron con movimientos entre sí, y que del facistol del de Santo Domingo cayó un libro crecido al mismo tiempo, y algo de tierra de su bóveda, con nota de algunos religiosos, que de su resulta se asustaron, pero ni antes ni posteriormente se haya notado señales ni daños algunos en esta ciudad, ni en su término. »

Alconchel de Ariza. «se percibió dicho terremoto, más en la Iglesia que en las casas, sin haber causado mucho estrépito su movimiento» .

Aldehuela de Liestos. «se experimentó un gran temblor de tierra».

Aranda de Moncayo. «se notó movimiento de edificios, habiendo repetido por dos o tres veces en breve tiempo».

Arándiga. «se notó temblar la Iglesia, y que el movimiento de las lámparas duró más de un cuarto de hora».

Ariza. «se notó moverse toda la Iglesia y su pavimento como si se cayera, de tal forma que precisó al celebrante y oyentes salir fuera».

Atea. «no se ha notado cosa alguna».

Ateca. «se notó dicho terremoto, por movimiento de edificios».

B

Báguena «se dejó conocer más el referido temblor, dejando se percibía ruido como de aire muy violento, y oyéndose crujidos del maderaje de sus templos, que fueron desamparados del gentío»…..«se certifica haberse oído , aunque levemente, golpear el mazo del reloj en la campana, a tiempo mismo del temblor de tierra»

Barbastro, » en esta ciudad y los ciento y cincuenta y nueve pueblos de que se compone este Partido, fue perceptible a pocos el dicho movimiento del suelo, pues los más no llegaron a sentirlo» «sólo en los lugares de Cregenzán y El Grado notaron que el agua de una balsa que hay en cada pueblo salió de ellas, y se distribuyó por el campo y circunferencia de dichas balsas, sin duda al impulso del movimiento»

Bea «no se conoció el terremoto, pero se experimentó, con asombro de sus habitantes, que una fuentecilla (cuyos cristales jamás se han visto todos por saltar del centro de una peña viva), a la misma hora que en los demás pueblos, mudaron de color sus aguas, y corrieron por espacio de cinco horas de color de sangre, sin que apenas de este día se había notado en estos distritos alguna novedad, ni desgracia de personas ni animales, bien que los médicos aseguran se experimenta en las mujeres preñadas y recién paridas una fiebre contínua que, aunque no sea de riesgo, la atribuyen al influjo de que ha podido ser causa esta novedad»

Belmonte de Calatayud. «estando en la misa mayor la mayor parte del pueblo, por más de medio cuarto se notó el temblor, que les hizo salir de la Iglesia, y el susto ha hecho caer enfermas a algunas mujeres, y especialmente a las que están encintas».

Benabarre, «no ha llegado a percibirse el menor movimiento sensible en la tierra, suelos, edificios, ni paredes (habiéndoles muy débiles en este pueblo) si bien se reconoce no dejó de llegar a este paraje algún ligero ramo de aire comprimido [sic], por haber notado algunos sujetos fidedignos que asistían a la misa conventual de los Agustinos, que a cosa de las diez y cuarto, minuto más o menos, se movieron y balancearon las tres lámparas que tenían el frente y alumbran el altar mayor y colateral, como otros vecinos igual movimiento en frutas que tenían colgadas dentro de sus casas. y asimismo alguna conmoción de las aguas en las balsas».

Berdejo. «se advirtió moverse el suelo, y edificios, y el haberse enturbiado el río, con cuya novedad, habiendo ido a reconocer los manantiales, o fuentes, de donde toma su origen, se hallaron unos turbios, otros rojos, y otros blanquinosos».

Bijuesca. «se notó el movimiento de las lámparas, y sentimiento de los retablos, por cuya causa se asustaron los que en ella habían; y que una fuente de 24 caños, por tiempo de 12 horas, dio el agua turbia».

Bordalba. «se notó menearse la Iglesia, y ladrillos, habiéndose advertido lo mismo en las lámparas, por más de un cuarto de hora».

Borja. «tan solamente llegaron a conmoverse los edificios, mayormente los más elevados, como fueron las Iglesias, por lo que se causó bastante alboroto en ellas, especialmente en la de la Colegial de esta ciudad que, por su mayor elevación, llegaron a caer bastantes tierras de lo alto de su nave, y ser la hora en que se hallaban muchas gentes en la función de la Iglesia de aquel día, pero no se ha advertido en ella ni otro edificio de esta ciudad quebrantamiento ni daño alguno que hubiese ocasionado. Como ni tampoco a las gentes ni animales.» En cuanto a si se previeron señales que lo anunciasen se relata que «dos o tres días antes que se experimentase el terremoto observamos que por las noches y las mañanas antes del día se notó algunas veces, de cuando en cuando, hacia el Poniente y, más particularmente al Norte, un resplandor como el que deja un relámpago, que les hizo novedad por no ser regular en este tiempo, y país, aunque por entonces no lo tuvieron por anuncio de semejante cosa». También se notó que por el terremoto, el agua de algunos manantiales salió «turbada y como de color rubicundo». El día 30 de noviembre se complementaba: «en cada uno de los pueblos de este Partido, no hubo cosa particular en ello ni que pueda adelantar a lo que dije por lo perteneciente a esta capital».

Brea de Aragón. «se advirtió algún movimiento en la tierra, y edificios, el que repitió segunda vez. Y que las lámparas de la Iglesia estuvieron en contínuo movimiento toda la misa conventual».

Bubierca. «Que a las 10 y cuarto de la mañana del día 1.o de noviembre, al tiempo de la misa mayor, se percibió el terremoto, que causó grande susto a los asistentes, y que no se notó señal alguna que lo demostrase sino los fuertes aires que hubo en los días antecedentes».

C

Cabolafuente. «se advirtió temblar la Iglesia, y caer de las bóvedas algunos pedacitos, por cuyo motivo cesó la misa, saliéndose de la Iglesia los asistentes»

Calatayud. Blas de Lafaya respondía el 19 noviembre «cogió a todos o los más, religiosos y eclesiásticos, en la Iglesia celebrando los Divinos Oficios, por cuya razón estaban los templos tan concurridos de gentes, que fue formidable el terror y susto que comúnmente les causó dicho terremoto; pues empezaron a moverse y levantarse las gentes al principio, pareciéndoles que se ponían malos hasta que, a breve rato, notaron menearse retablos y paredes, de suerte que parecía se venían abajo, cayendo de las bóvedas y techos tierra, polvo, y algunos pedazos de edificios, de conformidad que las gentes, amedrentadas , con precipitada fuga dejaron las Iglesias ejecutando lo mismo los eclesiásticos, con sus hábitos de coro, y sacerdotes revestidos, habiendo cesado en algunas los Divinos Oficios. Y esto mismo sucedió generalmente a las personas que se hallaban en las casas, que las desampararon, bajándose a la calle, tímidas y pusilánimes, de suerte que el mayor lamento se notó en los conventos de religiosas de esta ciudad, pues de resulta del trastorno, y susto que recibieron, cayeron algunas malas, que para asegurarse sus vidas fue preciso sangrarlas, sin que (a Dios gracias) sucediese en esta ciudad desgracia mayor; aunque sí se han experimentado los malos efectos de dicho terremoto, pues de su resulta movieron muchas señoras embarazadas con adelantados partos y, por ello, muy peligrosos, pereciendo las criaturas. Y muchos sujetos, algo quebrantados de salud, han muerto poniéndose a ello desde aquel mismo instante, que sintieron el terremoto. Habiéndose notado que el reloj de la ciudad se tocó él mismo con algunas campanadas, del movimiento que le causó. Y en el convento de Carmelitas descalzas saltó una china como una mano, de la basa de una columna se piedra, junto al altar mayor.»

Campillo de Aragón. «se notó temblar el suelo, moverse la Iglesia, torres y edificios, moverse fuertemente los árboles, de forma que sus copas casi llegaban al suelo, cuyo temblor duró algo más de 1 /4 habiendo dejado bastantemente sentidas sus torres, que son dos, algunas casas, y la sacristía; y al tiempo del movimiento de las torres, pareció a los presentes, salían de sus niveles como 3 varas, y con el mismo movimiento se tocaron las campanas, pero que no ha causado otros efectos sino el mal parto de una mujer. Y, finalmente, que no se han previsto señales indicantes, sino si acaso lo han sido los fuertes aires fríos que hubo, por 3 días antes».

Carenas. » se notó dicho terremoto, y que se enturbió el agua del río».

Castejón de Alarba. «estando en la Iglesia (sin decir la hora), los que había oyeron tocarse las campanas de resultas del temblor, y vieron menearse las columnas de la Iglesia, y les pareció abrirse los sepulcros».

Castejón de las Armas. «se percibió el terremoto, pero no se notó cosa mayor».

Cervera de la Cañada. «se notó movimiento de edificios, y con él, tocarse las campanas de la torre».

Cetina, «se notó por los más asistentes un temblor, que parecía se levantaban los ladrillos, el cual asustó a todos; habiéndose conmovido las lámparas, y durado dicho temblor como dos minutos».

Chodes. «se percibió el movimiento de algunas cosas».

Clarés de Ribota. » los que estaban en la Iglesia advirtieron un ruido extraordinario, que se conmovió toda ella, y que las lámparas, por más de un cuarto de hora, se menearon, de forma que les precisó salir fuera, por si se caía; habiendo durado esta novedad como dos credos rezados. Y. asimismo, se notó en el mismo día haberse enturbiado el agua de la fuente, que no hay quien la haya visto en esta forma, y le duró esta mutación cuatro días».

Cubel. «se notó movimiento en la Iglesia, y torre, del cual se tocaron las campanas».

D

Daroca «se experimentó universalmente, en todas las Iglesias, un temblor que hacía mover los retablos, lámparas, paredes y columnas, de modo que, preocupados del susto los sacerdotes y demás fieles, creyeron se desplomaban los templos, Y donde más sensible se hizo esta novedad fue en la Parroquial de San Andrés, que quedó desamparado de las más de las gentes, por el polvo y algunas leves chinas que empezaron a desprenderse de las bóvedas. Lo mismo sucedió en los conventos de religiosas Dominicas, los de Capuchinos y Franciscanos, extramuros de la ciudad, y en el claustro de éste se ha notado alguna rotura y quebranto, aunque leve. Como también (aunque no tanto) en los conventos de la Santísima Trinidad y Nuestra Señora de la Merced, e igualmente en el colegio de la Escuela Pía, situados éstos dos últimos dentro de la ciudad y los demás en el medio de su hermosa vega».

E

Embid de Ariza. «se experimentó movimientos de la Iglesia, y casas, habiéndose advertido la noche inmediata antecedente una gran tormenta de aire».

Embid de la Ribera. «se notó poco el temblor».

F

El Frasno. «se advirtió moverse la Iglesia, y edificios, y surtir las aguas».

La Fresneda. » ha reiterado el tal movimiento a la misma hora, especialmente en la torre de las campanas, y atril del coro, de forma que, de su resulta, se han asustado los eclesiásticos que lo ocupaban a la misma ocasión, habiendo durado mucho menos tiempo que el primero, sin haberse notado señales algunas, ni causado daño»….»su torre, cimbreándose ésta por espacio de cuatro minutos. Y en el convento de Carmelitas descalzos, llamado el Desierto, que está cuatro horas de esta ciudad, se notó otro terremoto el día 4, con temblor universal de su edificio. Y lo mismo ejecutó éste el dicho día 21 conmoviendo el retablo mayor de la Iglesia, pero no ha resultado de ello perjuicio alguno, ni desgracia».

Fuentes de Jiloca. «estando en la Iglesia a las 10, poco más o menos, de dicho día, se advirtió moverse aquélla, y sus retablos. Lo que duró como tres minutos, pero causó terror y espanto, habiéndose notado el mismo movimiento en las casas, en las que se han abierto algunas quebrantadas; como también haberse tocado las campanas de la torre«.

G

Godojos. «se notó movimiento y temblor de tierra, y edificios, que duró como una avemaría rezada, y habiéndose suspendido, por tiempo de un credo, repitió otra vez, con la misma duración».

Gotor. «se notó movimiento de los edificios».

H

Huesca. » no sucedió el menor daño ni perjuicio en personas ni edificios.» «se advirtió que el capitel de la torre de la Catedral de esta ciudad, y su armazón, se meneaba mucho de forma que los que lo vieron creyeron se iba a tierra y pensaron en llamar albañiles, a cuyo tiempo se oyeron algunas voces de las casas vecinas que decían «se temblaban» y «se iban a caer» y, al mismo tiempo, se vio que en la Iglesia de la Compañía de Jesús, en la de la Colegial de San Pedro y otros, se notaron iguales temblores, y que las lámparas se meneaban, y de la Iglesia de San Pedro cayeron algunas piedras de poca consideración y de la de la Compañía un aljezón. Y, generalmente, se notaron iguales temblores en muchas casas y edificios, que por entonces causó la mayor novedad a las gentes, pero no habiendo durado el temblor más que de dos a tres minutos, ni sucedió el menor daño ni perjuicio en personas ni edificios, quedaron todos fuera del temor y susto que les causó dicho temblor. Con este motivo se ha sabido, a punto fijo, que la noche antecedente a dicho día primero de este mes, entre diez y once horas de ella se vieron muchos relámpagos, muy encendidos y fogosos, y se dispararon dos grandes truenos, uno hacia el Oriente, y otro hacia el Poniente, que éste tenía una grande cola y su estruendo atemorizó a los que lo oyeron por ser tiempo regular en este país para haber tronadas ordinarias. Y, a la misma hora, se advirtió en la Catedral de esta ciudad que puertas y ventanas muy fuertes y de buena cerradura se menearon por algún espacio, que causó temor a los sacristanes pensando les forzaban las puertas y, habiéndose serenado sin novedad alguna, quedaron fuera del susto que les causó. Que es cuanto en esta ciudad se ha experimentado, y lo mismo ha sucedido en varios pueblos del Partido, aunque sin desgracia ni daño alguno».

I

Ibdes. «se advirtió temblar la tierra, y edificios, y levantarse ladrillos de la Iglesia al parecer, habiendo hecho sentimiento una pared, y enturbiándose el agua de la fuente».

Illueca. «se experimentó el terremoto, por breve espacio sin decir cosa muy notable».

Inogés. «se notó temblar las casas en dicho día, habiendo causado terror a sus moradores, que movidos de él, salieron a las calles».

J

Jaca. «en esta ciudad y algunos de los pueblos de su Tierra, que hasta ahora he podido inquerir, no se experimentó el tal terremoto, por efectos que pudiera conocerse, si después, con las noticias que se tuvieron de otras ciudades, no se hubiera venido en conocimiento, por alguno particular que observó aquel día a las diez horas de la mañana algún ligero movimiento de muebles, que pudo, por entonces, atribuirlo a efecto del viento, que comúnmente se experimenta». «Tampoco en los más de los pueblos del Partido se notó, y sólo alguna persona, oyendo lo sucedido aquella mañana en otros lugares, ha podido venir en conocimiento de haber sido efecto del tal terremoto algún ligero movimiento, que vio en alhajas o muebles».

Jaraba. «Que no se ha sentido temblor, pero que se ha notado haberse enturbiado las fuentes, y el río por tiempo de día y medio«.

Jarque. » se notó temblar la Iglesia, calles y edificios».

L

Loscos. » nada notaron.»

M

Malanquilla. «se notó algo el temblor, presumiendo sería del aire».

Maluenda. «estando en la misa mayor, los más asistentes sintieron en sí algunas desganas, o varíos de cabeza, y habiéndose oído un ruido, como de carro, se conmovió la Iglesia, por cuya causa la desertaron todos; y que este movimiento, que duró como medio cuarto, y repitió por breve tiempo, se notó también en las fuentes, cuyas aguas unas veces surtías [sic] rectamente, y otras vagueaban.Y, últimamente, que las Iglesias han quedado quebrantadas, y de sus bóvedas cayeron algunos pedazos, aunque no grandes».

Mara. «estando en la Iglesia, se notó moverse, y su torre, con cuyo movimiento se tocaron las campanas, y salieron fugitivos los que estaban dentro de la Iglesia; y que también se han hallado algunas quebraduras en las tapias».

Mesones de Isuela. «se percibió el terremoto, pero no causó daño notable; sí solamente susto a las gentes».

Mezquita de Loscos. » no se experimentó o dejó conocer el terremoto»

Miedes. «se ha advertido movimiento de edificios, y en algunos de ellos, aberturas».

Monreal de Ariza. «se notó moverse los altares, conmoverse las baldosas de los sepulcros, y tocarse las campanas, y el que pudo salió de la Iglesia, a cuyo tiempo se vio moverse las murallas del Castillo».

Monterde. «se percibió el terremoto, conmoviéndose los edificios, la tierra, las lámparas de la Iglesia, sin cesar, cayendo tierra de las bóvedas, y enturbiándose por algunos días el río».

Montón. «se notó movimiento de edificios, el que causó temor».

Morata de Jalón. «se notó moverse los edificios, tierra, e Iglesia, habiéndose caído unas bolas de la torre, tocádose una campana, y precisándoles a los que estaban en las casas, e Iglesia, salir de ellas, por cuya causa, ha habido algunos malos partos. Y también notaron los mismos relámpagos en las dichas noches siguientes.»

Morata de Jiloca. «se notó un ruido como de trueno hondo. Se conmovieron las paredes de la Iglesia».

Moros. «se notó el temblor o terremoto por unos, y por otros no, habiendo durado como seis minutos».

Morés. «se advirtió temblor de tierra, de forma que algunos les pareció caerse la Iglesia».

Munébrega. «se notó verse los edificios, como si se dispusieran para caerse, y que esta novedad duró como un credo y medio rezado».

N

Navarrete del Río » dentro del pueblo no se experimentó más que lo regular, en la colina del referido monte había hecho igual movimiento. Y se teme que las muchas arenas que, con este motivo, han cruzado la rambla que pasa por el medio de dicho lugar pueda ocasionarle graves daños a tiempo de tronadas, y avenidas.»

Nigüella. «algunos, por tiempo de un credo rezado, notaron entre 9 y 10 de dicho día alguna cosa del terremoto».

Nuévalos. «se notó por 3 veces el temblor y en la última con más fuerza, de tal manera que pensaron caerse la Iglesia, por cuyo motivo la mayor parte de la gente salió fuera de ella. También se notó en el día siguiente, haberse enturbiado el agua del río, sin haber llovido ni nevado, habiendo durado esta novedad 3 ó 4 días».

O

Olvés. «pensando se caía la Iglesia se conmovió toda la gente, refugiándose unos en las capillas, y otros en el coro, y presbiterio, desde cuyos lugares vieron rasgarse y abrirse las bóvedas, separándose de las paredes maestras y como una vara, por cuyas aberturas se vio el cielo, y el Sol entrar, y al mismo tiempo caer de las bóvedas y paredes pedazos de bastante consideración, de forma que temblaban los arcos, y se abrieron lo bastante, y, por consiguiente, cayeron pedazos de los retablos, y de la mesa altar del mayor todos los ornamentos, que tenía, como también cayeron los blandones con las hachas, haciéndose pedazos. Y habiendo querido huir de la Iglesia, no pudieron por haber hallado cerradas las puertas con el temblor, que causó el terremoto, sirviendo de mayor tropiezo las gentes que ante ellas caían y amontonaban, pidiendo todos misericordia a Dios Nuestro Señor, por no hallar otro remedio. Por cuyo motivo, el cura tomó en sus manos al Augusto Sacramento del altar, y exhortando a sus feligreses a penitencia, les echó la absolución. A este tiempo se oyó decir se caía la torre, y los más esforzados se animaron a levantar la gente que impedía el abrir las puertas. Y. con efecto, abrieron la una, por la que salieron unos por sí, y otros con ayuda, de cuyo tiempo cayó una torreta, con una campana de más de cuatro arrobas, las cuales torreta y campana estaban encima de dicha puerta, y que el no haber causado su caída muertes ni desgracias se puede atribuir a milagro, pues se quedaron en lo pendiente de las canales del tejado. El tropel de la gente fue causa de quebraduras de cabezas y piernas, hasta veinte, y de contusiones hasta cincuenta, habiendo durado el temblor como dos cuartos de hora, y caídose la torre principal. Temerosos de la Iglesia se concluyese de caer, entraron en ella los más animosos, en donde hallaron tres eclesiásticos, que acompañaban al Augusto Sacramento, y con su concurrencia trasladáronlo a una ermita, en la que se concluyó la misa. Después se registró por Maestros esta Iglesia, y se halló toda quebrantada, de forma que es necesario derruirla. Que según relación jurada de los médicos (como lo ha sido la sobredicha) todos los que se hallaron en dicha Iglesia han padecido una fiebre de 24 horas, de los cuales algunos aún se mantienen enfermos, y se teme prudencialmente alguna epidemia. Que en los demás edificios también se notó el terremoto, pues se desunieron sus paredes, y cayeron algunos pedazos. Y, finalmente, que un sujeto, pasando por una rambla el día inmediato antecedente al de el terremoto vio correr por ella agua, no habiéndose visto jamás tal cosa; sí solamente por causa de temporal. Y que pasadas 24 horas desde dicho terremoto se quedó seca».

Orera. «se notó menearse la Iglesia, y lámparas, y tocarse las campanas de la torre; habiendo durado este movimiento como medio cuarto».

P

Paracuellos de Jiloca. «se oyó un estruendo, y después se notó un temblor de tierra, con especialidad en el templo, del cual se salieron los que en él estaban; habiéndose abierto en él algunas aberturas».

Paracuellos de la Ribera. «se advirtió moverse los edificios, de tal forma que a los que había en las casas les precisó salir de ellas».

Pardos. «se notó moverse los edificios, la Iglesia, y una ermita, que hay en un alto, la que ha quedado derrotada, y la fuente, por todo el día, salió turbia, que no se pudo beber el agua».

Pozuel de Ariza. «advirtieron los oyentes les daba desgana, a cuyo tiempo notaron un ruido como de carro, y vieron moverse los altares, y bancos».

Purroy. «se notó por muchos, el terremoto, que no advirtió el vicario en el confesionario, causando grande novedad».

R

Ricla. «se advirtieron, por algunos sujetos, temblores de tierra, y edificios; y, que por otros, se vio en la tarde del día inmediato al ponerse el Sol, una nubecilla de color de fuego, muy encendido; y no siendo en este tiempo regular el aparecer semejantes nubes, sino en el verano ante el Sol, y entonces indicar para el día siguiente crecido viento, quieren decir que dicha nubecilla fue indicativa del terremoto».

Ruesca. «por causa de el terremoto se asustaron los habitadores, y por espacio de medio día salió el agua de la fuente turbia; pero que no se ha notado otra cosa, sino el haberse hecho una abertura, aunque pequeña, en el coro de la Iglesia«.

S

San Martín del Río: «se dejó conocer más el referido temblor, dejando se percibía ruido como de aire muy violento, y oyéndose crujidos del maderaje de sus templos, que fueron desamparados del gentío» ….. «precipitando la turbación al predicador (que con motivo de haberle cerrado la puertecilla del púlpito se halló sin poder hacer fuga), de modo que se dejó caer por él, viendo huían todas las gentes «

Santa Cruz de Grío. «se notó moverse la Iglesia, torre, y edificios, y tocarse por tres veces las campanas de aquélla».

Santa Cruz de Nogueras. «nada notaron»

Saviñán. «se notó dicho terremoto, habiéndose oído un ruido como de tronada, aunque no todos lo percibieron».

Sediles. «se advirtió temblor de tierra, y edificios, sin haber sido común en todas las casas».

Señoría de Ferrer. «se notó temblar la tierra, y edificios, con grande terror y espanto».

Sestrica. «se notó un leve movimiento de casas, e Iglesia».

Sisamón. «no se ha notado señal alguna de terremoto».

T

Tarazona: «No hubo desgracia ni ruina, ni mas particularidad que añadir, sino que la fuente, que llaman de San juan, que sale muy copiosa de entre unas peñas contiguas a la Ciudad, se suspendió durante el terremoto, y que volvió después a correr igualmente».

Terrer. «se notó temblor de tierra, y edificios, que repitió segunda vez, y duró como la cuarta parte de un cuarto, habiéndose caído una torrecilla, y una cruz de una ermita contigua al lugar».

Teruel. «aunque en todos se dejó sentir bastantemente, ha sido sin el más leve perjuicio de personas, edificios ni ganados»

Tierga. «se notó el mismo movimiento, que duraría un cuarto».

Tobed. «se notó un movimiento en el suelo de la Iglesia, como que se levantaba, y las paredes se movían».

Torrelapaja. «se percibió el mismo movimiento de edificios, levantarse los ladrillos de la Iglesia, tocarse las campanas, y que como 6 horas se enturbiaron las fuentes, y el río; habiendo durado el terremoto como medio cuarto de hora.»

Torralba de los Frailes. «se percibió el terremoto, por movimiento de edificios».

Torrehermosa. «se notó moverse la Iglesia, tierra, y edificios, de forma que en una pared de la Iglesia se ha hecho una abertura bastante crecida, la que necesita de pronto reparo, y la mayor parte de la lata de la linterna de la media naranja, y toda la armazón de madera y tablas, que tenía, por un lado cayeron; habiéndose percibido un grande ruido como de coches, debajo de tierra».

Torrijo. «los que estaban en la Iglesia notaron menearse los asientos, y les pareció tener novedad en la salud, como también conmoverse las paredes, y los que se hallaban fuera advirtieron el mismo movimiento en los edificios».

V

Valtorres. «se notó el temblor, que ha causado grandes quiebras en la Iglesia y edificios, de forma que por la cortedad de vecinos y bienes, no se podrán reparar».

Velilla de Jiloca. «se notó menearse una cruz que hay en el coro, y les pareció, a los que había en él, ponerse enfermos».

Villafeliche, en que «a Nuestra Señora de la Paz le derribó la corona el gran temblor del altar.»

Villalba de Perejil. «se notó un ruido atroz, como de fuego; conmoverse los retablos, y lámparas, y levantarse el suelo de la Iglesia, y cementerio, todo lo cual, que sucedió sucesivamente».

Villanueva de Jiloca. «se notó temblor de los edificios, tierra, y peñas, y causó tanto miedo (por no advertir lo que podía ser) que pensaron concluirse el mundo, y que también se notó por las dos noches siguientes relampaguear, como si se encendiese bastante fuego».

Villar del Sal. «vieron separarse las bóvedas de la Iglesia, por cuyo motivo huyeron todos de ella con notable espanto, y se fueron a celebrar los Divinos Oficios a una ermita y, en consecuencia de todo ha quedado maltratado un arco toral de la referida Iglesia»

Villarroya de la Sierra. «se advirtió movimiento de edificios, que hizo salir de las casas a los moradores».

Villel. «de la Orden de San Juan, que, teniendo maltratada su media naranja, la acabó de abrir, aunque sin perjuicio de la Iglesia restante, ni gentes que la ocupaban y, aunque han repetido dichos temblores, otras dos veces, ha sido cuanto se han dejado percibir».

La Vilueña. «se notó el movimiento de la Iglesia, torre, y edificios, con el que la campana del reloj se tocó por espacio de un credo cantado, y cayó una uvella (?), habiendo repetido dos veces».

Viver de la Sierra. «Que unos no notaron cosa alguna, y otros sí, el movimiento de las sillas».

Vistabella, «estuvo para caer del altar mayor la Imagen de San Miguel, con susto universal de las gentes»

Z

Zaragoza. «No habiéndose experimentado notable extremado daño en esta capital ni en las demás ciudades, villas y lugares de este Reino de Aragón, donde se sintió el terremoto del día primero del corriente, sin repetición de mayores efectos como me lo han verificado las cartas que, generalmente, me escriben los Corregidores de las cabezas de Partido, diferenciando sólo en su duración de tiempo, que fue desde tres a ocho minutos, y en ellos algunos sustos, con especialidad en mujeres, según el estado en que las encontró»

Referencias

Autor del artículo: David Ostáriz Falo

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