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El Parking de Salamero, triunfo de la ingeniería frente a la incertidumbre

El pasado martes los diarios locales se hicieron eco de una noticia inusual. En pleno centro de Zaragoza, la cubierta de un aparcamiento subterráneo había cedido unos centímetros y se apreciaban daños visibles. Ante tal fenómeno y la consiguiente consulta a expertos en la materia se decide, prudentemente, clausurar el aparcamiento.

Lo primero que viene a la mente de todos es ¿Por qué precisamente ahora? ¿Cuál es la causa? ¿Peligran el resto de infraestructuras similares? En este caso no ha habido ninguna causa aparente clara, como podrían ser las cargas de nieve extraordinarias, de las que hablaba en otra entrada anterior.

Como siempre, lo primero es evitar alarmismos innecesarios y analizar objetivamente el problema y las circunstancias en las que se ha dado. En estos casos, conviene sobre todo estudiar los antecedentes, así que pongámonos a ello mientras esperamos a que la investigación oficial emita su diagnóstico.

El aparcamiento de la Plaza Salamero fue inaugurado en 1974, tras una reforma integral de la plaza. A continuación dejo una serie de fotos del proceso, obtenidas del Gran Archivo Zaragoza Antigua.

Plaza de Salamero 1970
Plaza de Salamero 1969
Aparcamiento Salamero 1974
Plaza Salamero 1972
Plaza de Salamero 1972
La Plaza de Salamero en los años 70

Si se compara la plaza de los años 70 con el actual estado, visible a través de plataformas como Google Streetview, pueden observarse cambios significativos que probablemente no se contemplaron en el proyecto original:

  • Se construyó un quiosco de flores, con el consiguiente aumento de cargas sobre la cubierta
  • Si se observan los muretes perimetrales de los parterres, se ve que en los años 70 sobresalían sobre el cesped, pero ahora el terreno está al mismo nivel prácticamente, por lo que ha habido un incremento de espesor de 10 a 20 cm de tierra, que supondría hasta un aumento de 200-400 kilogramos por metro cuadrado en seco (normalmente se asume densidad de estos rellenos de 2000 kg/m3), y entre 250-500 kilogramos por metro cuadrado si el terreno se encuentra saturado de agua tras las lluvias.
  • Los árboles pesan, y mucho. Como entonces era poco común que se situasen árboles sobre una cubierta, dado que las cubiertas verdes no estaban desarrolladas como lo están ahora, era una carga no tipificada en la norma de la época, la MV 101-1062 sobre acciones en edificación. Actualmente el peso de vegetación arbolada no se encuentra especificado en la normativa, pero las guías especializadas sobre cubiertas verdes estiman la carga de árboles de hasta 15 metros de altura en 150 kg/m2.
La plaza Salamero en 2018. Fuente: Google Streetview

Todo esto debe considerarse pensando que no es una estructura nueva, como el reciente caso del Parking de Santander, sino que ya ha cumplido los 46 años, estando muy cercana al cumplimiento de su vida útil, normalmente fijada en 50 años.

Resultado de imagen de punzonamiento
Esquema de fallo a punzonamiento (fuente original desconocida)

Observando las imágenes publicadas en los diarios locales, se puede asumir en primera instancia que el fallo se debe al punzonamiento de la cubierta del parking. ¿Qué es el punzonamiento? El punzonamiento es la «perforación» de una losa, cubierta o forjado de hormigón alrededor de una columna o soporte debida a la concentración de cargas en ese punto.

La norma de hormigón estructural vigente en el momento de la redacción del proyecto del aparcamiento era la denominada Instrucción de Estructuras de Hormigón EH-68. Ésta fue una de las normas más efímeras de su clase, que se suelen revisar y modificar habitualmente cada diez años, siendo sustituida en 1973 por la EH-73, que fue precisamente la primera que incluyó la comprobación del punzonamiento, algo para lo que las anteriores normas solo proporcionaban prescripciones geométricas de los distintos elementos estructurales.

En resumen, se dan las siguientes circunstancias: una norma de hormigón que no incluye la comprobación frente a este tipo de fallo, una norma de acciones que no considera el peso de arbolado, un aumento continuado del espesor de los materiales sobre la cubierta y una degradación continua como en todas las estructuras de hormigón, durante 45 años de vida (que esta degradación haya podido verse acelerada por actuaciones recientes como la de 2018 puede ser posible, pero imposible de determinar con la información actualmente disponible).

La degradación es un punto importante, pero difícilmente abordable, dado que está sujeta a infinidad de factores. Lo importante es saber que, conforme pasa el tiempo, la resistencia de una estructura disminuye inherentemente (corrosión del acero, efecto de raices de árboles, fatiga, desgaste por uso, etc). Si, en algún momento, la resistencia se iguala a la carga, la estructura falla (como en el caso en que tratamos). Sin embargo, la degradación solo puede estimarse mediante inspecciones periódicas y, aún así, no hay garantías de que el deterioro sea visible. En este caso, es imposible conocer como estará de deteriorada la parte superior del hormigón de la cubierta, al estar bajo el pavimento y las tierras de relleno.

Esquema de aumento de acciones o cargas y deterioro inherente de la estructura. Fuente: Dirección General de Carreteras

¿Cuál ha sido el resultado? Pues, dentro de lo razonable, es un resultado positivo. Ha habido un fallo, sí, pero ha sido un fallo debido a una concatenación de imprevistos en el proyecto y posibles negligencias de explotación que ha agotado los márgenes de seguridad habituales, que se ven reducidos conforme la estructura se acerca a su vida útil. Y, a pesar de todo, el fallo se ha manifestado antes de ser fatal. Esto, sumado a la rápida actuación de los responsables, ha logrado que no haya que lamentar víctimas o daños materiales aparte de los que corresponderán a la reparación de la propia estructura.

Lo importante de este evento es aprender de él y efectuar una evaluación de las estructuras que puedan hallarse en circunstancias similares en la ciudad y, siempre contando con la intervención de ingenieros especializados, establecer un plan de actuación para aquellas que se hallen en situación de riesgo.

Referencias

Autor del artículo: David Ostáriz Falo

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